MANUEL LIÑÁN, EVA YERBABUENA Y MARIO MAYA EN EL GENERALIFE: LENGUA CALE, ROPA MODERNA Y UN GRITO CONTRA LA AGRESIÓN POR VESTIR (REYES CATÓLICOS, 1499: LA PRAGMÁTICA (ORDEN, DECRETO) QUE ORDENABA CORTAR OREJAS)
EL ESCENARIO COMO ESPACIO SEGURO
El teatro, la performance, la actuación: espacios donde cada uno puede expresar sus emociones interiores sin ser agredido por ello. En el escenario hay muchas reivindicaciones. El lenguaje de la vestimenta también hace parte.
El escenario es un espejo de lo que la sociedad debería ser: un lugar donde nadie sea agredido por cómo viste.
MANUEL LIÑÁN, EVA YERBABUENA Y MARIO MAYA EN EL GENERALIFE
UN GRITO QUE VIENE DE 1976
En el Generalife, Manuel Liñán y Eva Yerbabuena nos muestran algo que viene de lejos: un grito que viene de 1976 (Mario Maya, "camelamos naquerar": queremos hablar). Seis trajes, pañuelos, lengua cale. La ropa en el escenario también está diciendo algo.
El espectáculo empezó con los focos apagados. Todo estaba en penumbra. Había una forma en el escenario, sin saber qué iba a pasar a partir de ahí. De esa oscuridad empezó a partir el baile.
LOS SEIS TRAJES DE MANUEL LIÑÁN
Los trajes de Manuel Liñán, cada uno con su propio lenguaje:
1. Traje de volantes largo, de cola, rosa magenta, con chal rojo en la espalda: El pañuelo que llevaba en la espalda (chal /matoncillo) era de un rojo intenso , muy vistoso, espectacularmente llamativo. Incluso la forma en la que se movía en el escenario era muy atractiva, todo. Me dio la sensación de una pirámide de tela cayendo por la espalda. Una imagen muy potente, con mucho color y como si la tela tuviera arquitectura propia.
2. Traje color crema, entre rosa y salmón: Cuando giraba, el vestido se elevaba con ese efecto tipo "Marilyn". Sensación de vuelo, de remolino, como si la gravedad fuera distinta.
3. Mitad vestido, mitad pantalón: Llevaba una camiseta (quiero pensar que era blanca) y un pantalón ceñido a la cintura con cinturón marrón. Parecía hecho de retales, un traje de flamenco híbrido, bellísimo y con mucho detalle.
4. Camiseta blanca de tirantes y pañuelo verde de lunares: Un estilo más andrógino, mezclando códigos y pantalón negro clásico.
5. Pantalón negro de salón con camiseta negra semitransparente: Conjunto muy ceñido, con un toque de "americana" en la silueta. Era el momento más "noche", como si el cuerpo estuviera dibujado a tinta.
6. "Pichi-pantalón", camisa y torera rosa: Mezclaba códigos: la torera (tan taurina) con una base andrógina. El rosa volvía a aparecer como seña de identidad del espectáculo. El rosa apareció varias veces en el escenario, incluso el rosa fucsia apareció en el escenario donde bailó el grupo de Eva.
Los zapatos, color crema o amarillo claro, los llevó durante todo el espectáculo: Era como un hilo conductor, el mismo pie contando distintas historias. Hay una cosa que me hizo gracia porque en mi cerebro me vino a la mente un pensamiento: el Charles Chaplin del flamenco. Lo dejo aquí como jugada de la mente, me pareció espectacular.
LA CHAQUETA PLATEADA QUE SE CONVIRTIÓ EN FALDA
El momento que más me llamó la atención: la chaqueta plateada. Yo siempre llevo mis catalejos a los espectáculos (tengo unos binoculares y otros mono). Muchas veces no veo bien desde lejos, y lo que más me gusta es observar la puesta en escena: el maquillaje, el peinado, los tocados, las expresiones del rostro, los gestos, las gesticulaciones... Con tanta distancia, es muy difícil apreciar esos detalles, por eso me llevo mis catalejos. Además, al sumar todos esos añadidos de expresiones, te llevas otra impresión: la suma de todos los factores se te queda en la cabeza y a la hora de relatar todo te ayuda a montar el texto. Gracias a ellos pude ver que la chaqueta americana, por la parte interna, llevaba plata. No se veía realmente, pero al girarse él, se veían los brillos. Lo que menos me iba a esperar era que se fuera a quitar la chaqueta, la atara en su cintura y bailara con ella... Como si la hubiera convertido en una falda, sin dejar de bailar flamenco. Esto resume el concepto de Bailaor@: la prenda cambia de función en mitad del compás. El cuerpo no obedece a "ropa de hombre" o "ropa de mujer", sino a la lógica del movimiento y la identidad.
EL TRAJE DE EVA YERBABUENA
El traje de Eva Yerbabuena era de mayor volanta, con lunares y rayas en blanco y negro, y rosa y negro. Muy impactante, muy bonito. Llevaba un blusón negro y un pañuelo (chal) rojo. El peinado llamaba la atención: el rizo marcado en el frente y en el lado, como lo llevaban la Piquer y Raquel Meller (ese rizo fue sello característico). Los volantes no volaban tanto como el vestido color salmón de Liñán, pero volaban. Se le veían los tobillos, los gemelos, las rodillas perfectas: horas danzando, unas piernas finas de quien tiene horas dedicadas al baile. Llevaba medias de red, que hacían una pierna muy femenina y estilizada. (Esas medias de red, en alguna ocasión, me las he puesto en los inviernos de Granada, y he sentido que la gente se queda mirándote más, como si fueras algo extraño). En Granada todavía existen esos prejuicios sobre qué ropa te pones: una media es tan sencilla, estética y bonita, pero la gente se queda mirando como si fueras algo raro. Hizo algunos giros también muy estéticos.
Lo que más me gustó fue la mezcla de ballet y poesía que usa Eva Yerbabuena, en la que todos hacían parte y todos usaban sus voces. Había un grito militar incorporado en la coreografía, que hacían las personas gitanas. Aunque a estas alturas no me gusta hablar de que eres gitano, moro, blanco o negro: eres persona y ya está.
CANTAORES, GUITARRA Y MÚSICA
En el escenario había cuatro cantaores de flamenco y un guitarra, todo muy bien coordinado, con unas improvisaciones de muy buen gusto. Había una sincronicidad perfecta entre cantaores, guitarra y bailaores: se notaba el ensayo. En cada pieza había ese punto de misterio: parecía que terminaba, la gente ya aplaudía, pero la pieza seguía. Todo muy sincronizado.
La ropa de los cantaores y del guitarra: el clásico pantalón negro de pitillo, camisa blanca cerrada hasta la nuez (no eran camisas simples, ni de esas con líneas dibujadas, todo muy integrado), chaleco negro espectacular y zapato negro impecable. Todo impecable.
Otro detalle: todos los cantaores tenían barba o perilla (no sé si es tradición del cante flamenco, pero me fijé y todos la llevaban).
El suelo del Generalife intuyo que es de madera (no he subido a él, pero me crié entre talleres de carpintería donde correteaba, y por eso lo intuyo). Y por eso suena así el flamenco. Algunos palos los he sabido distinguir, como zapateadas y fandangos (no difieren mucho desde mi punto de vista: estuve en bailes tradicionales cuando vivía en el País Vasco, y de un fandango vasco a uno andaluz, aunque tienen diferencias formales, el zapateado y el alzado de pies coinciden). Otras zapateadas las conocía, otras no. Pero el zapato flamenco es especialista: canta en sentido musical con la madera del suelo. Las palmas y el taconeado eran perfectos: te llegaban al alma (no sé cómo explicarlo, pero el taconeado, la palma y el cante hacían una armonía: la madera golpeada con el zapato, con el tacón).
Durante dos horas, el espectáculo fue un no parar. Toda la energía estaba en el escenario, se dejaron todo.
MEDIO SIGLO DESPUÉS
Es lengua cale que se viste de moderno. Es un grito de 1976 que sigue vivo en 2026: 50 años después. Yo tengo 52 años: casi la misma edad que este grito. Pero cuando Mario Maya presentó "Camelamos naquerar", yo tenía 2 años y 4 meses aproximadamente, y vivía en otra provincia: el País Vasco. No conocí a Mario Maya en persona, pero su grito me llega igual.
MANUEL LIÑÁN: ARTE FLAMENCO EN LA GENÉTICA
Manuel Liñán nació en Granada en 1980 con el arte flamenco en la genética. Su padre fue Manuel Arroyo, apodado "El Extremeño", torero que tuvo que dejar los toros por un accidente de tráfico que le rompió las dos caderas antes de que naciera su hijo. Su madre, aunque no era bailaora profesional, fue cómplice siempre del baile de Manuel: le llevaba a peñas flamencas, tertulias y espectáculos desde pequeño. En la familia decían en broma que si salía torero llevaría "Arroyo" de apellido artístico (el del padre) y si salía bailaor se pondría "Liñán" (el de la madre). Finalmente eligió Liñán como apellido artístico. Su tía Curra Arroyo cantaba flamenco y copla.
LA PRAGMÁTICA (ORDEN) DE LOS REYES CATÓLICOS (1499): UN DECRETO CRUEL CONTRA LOS GITANOS
Y no es algo nuevo: en 1499, los Reyes Católicos (que de santos tenían poco, porque mandaban cortar orejas y azotar, aunque ellos mismos no se manchaban las manos) firmaron en Medina del Campo (Valladolid) una pragmática (ley, decreto, disposición real) para expulsar a los gitanos si no se asentaban y tomaban oficio conocido. Esto está en fuentes académicas, documentado en la Pragmática de Medina del Campo de 1499. Lo dejo como dato integrado en esta entrada de blog: para que quien quiera buscar, que busque. Pero la pragmática existe.
La nota de la norma es esta (pragmática íntegra):
"Los egipcios y caldereros extranjeros, durante los 60 días siguientes al pregón, tomen asiento en los lugares y sirvan a los señores que les den lo que hubiere menester y no vaguen juntos por los reinos, o que al cabo de 60 días salgan de España, pena de 100 azotes y destierro la primera vez, y que les corten las orejas y los tornen a desterrar la segunda vez que fueren hallados."
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100 azotes y destierro la primera vez. Corte de orejas y destierro la segunda vez. Es cierto: les cortaban las orejas y los azotaban. Una medida para exterminar a los gitanos. En los cantes del espectáculo me quedé con algunos versos sueltos que hablaban de corte de orejas, que me llamó la atención, porque aunque en el cante suene metafórico o poético para el que no lo sepa, hace parte una realidad.
Para este post, por supuesto, me he documentado, y copio y dejo esto en cursivas:
'Desde que finalizado el siglo XV, los Reyes Católicos firmaron en Medina del Campo (Valladolid) una pragmática cruel tendente al exterminio de la raza gitana'.
Nota ampliada: ⬅️(para saber más pincha aquí)
Resumen:
Desde la Pragmática de los Reyes Católicos de 1499 hasta la derogación, el 19 de julio de 1978, de los artículos anti gitanos del Reglamento de la Guardia Civil, el pueblo gitano sufrió casi cinco siglos de persecución legal e institucional en España.
Fueron 479 años de normas destinadas a controlar sus desplazamientos, su lengua, su forma de vestir, sus oficios y, en definitiva, su derecho a vivir como un pueblo con identidad propia. La derogación de 1978 acabó con esa discriminación expresamente escrita en la ley, aunque no hizo desaparecer de un día para otro el antigitanismo social
Este grito de 1976 sigue vivo en 2026.
LA ROPA HABLA: CULTURAS DONDE LAS TELAS TIENEN LENGUAJE PROPIO
En muchas culturas, como la africana, las telas hablan por sí mismas: tienen un lenguaje comunicador propio. En Europa, en cambio, está más estandarizado: la falda la lleva la mujer, el pantalón los hombres. Pero a través de este acto reivindicativo —porque ahí, en el escenario, hay reivindicación—, el lenguaje también nos transmite y nos habla a través de la vestimenta.
Aquí la corbata se asocia solo al ejecutivo, pero también la puede llevar quien quiera: un artista, un payaso, quien sea.
Por dar una pincelada, si algún día acabo de escribir mi libro sobre telas africanas (ya hablaré de ese tema en otra entrada de blog, pero no ahora): las telas africanas pueden decirte, en un aspecto para la mujer que lo lleve, si esa mujer está casada o soltera. Pero no agrede al que lo está viendo: lee el mensaje y no dice nada. Es comunicación no verbal, sutil, respetuosa.
REIVINDICACIÓN: YA ESTÁ BIEN DE AGREDIR POR VESTIR
Puede sonar ridículo: cada uno tiene sus propios estándares. Pero no hay que llegar a la agresión. Es como ir a una exposición de arte y pegarle a un pintor porque hace desnudos. No sé si puede ser comparativo, pero no sé en qué mundo vivimos: tan avanzado, con tanta tecnología, tanta globalización, pero parece que las mentes todavía están atrofiadas con este tema.
Ya está bien de agredir a la gente por vestir de determinada manera. Las agresiones por vestir, porque también nos agredirían por ir desnudo... El ser humano siempre usando la violencia. Cuando en la época de las cavernas la gente iba desnuda y no pasaba nada.
No es algo aislado. En abril de 2026, un adolescente de 16 años fue víctima de una brutal agresión homófoba en Gerena (Sevilla) por llevar un vestido rosa. Tres individuos no identificados le golpearon en plena vía pública. El joven, visiblemente afectado y entre lágrimas, dijo una frase que ha conmovido a todo el mundo: "Yo solo quiero ser feliz como soy". Jesús Vázquez, presentador de TVE, dedicó su premio "Icono" de Men's Health a este menor, diciendo: "Ayer, en Sevilla, en un pueblo, un niño de 16 años fue víctima de una brutal paliza homófoba porque llevaba un vestido, 2026. Vamos a dejar ser. Es una frase muy bonita. Vamos a dejar ser a cada uno como quiera, basta de odio".
Ayer, cuando llegué a casa, me puse a ver "El perro andaluz" en en Canal Sur (televisión de Andalucía), el programa del humorista andaluz Manu Sánchez que se graba en Sevilla. Hay una sección que se llama "El perro verde", en homenaje a Jesús Quintero, y fue ahí donde me pude enterar de la agresión a este menor de 16 años en Gerena. Jesús Vázquez, que no tiene nada que ver con este programa pero que también ha hablado del caso, dedicó su premio "Icono" de Men's Health a este chico, y dijo una frase que se me quedó grabada: "Vamos a dejar ser a cada uno como quiera, basta de odio".
Mi intención al traer esto aquí es porque este blog busca siempre tener una intención transformadora: que vivamos y dejemos vivir. Que esto no vuelva a pasar. Que el escenario siga siendo ese espejo de lo que la sociedad debería ser: un lugar donde nadie sea agredido por cómo viste, por cómo baila, por cómo es.
NOTA PERSONAL Y AGRADECIMIENTOS:
PEDRO, CRISTINA Y ANTONIO
Antes de cerrar, quiero agradecer a Pedro Enríquez el chivatazo sobre el nombre de la obra en calé ("Camelamos naquerar", que significa "queremos hablar"), que me permitió tirar del hilo y escribir esto. También quiero dedicar esta entrada, en un bloque, a mi amiga pintora Cristina Cassy Tibón, principalmente. Teníamos organizado desde hacía una semana venir a ver este espectáculo juntas, pero en Granada había alerta amarilla y estaba lloviendo. También iba a venir otro amigo, Antonio Santaella, bailaor y maestro de flamenco granadino que lleva medio siglo enseñando flamenco en Puerto Rico, donde fue con un contrato para el Hotel El Convento en Viejo San Juan y allí se quedó. Ha recibido la Medalla de Oro Julia de Burgos, reconocimiento del Senado de Puerto Rico, la medalla de la UNESCO y múltiples premios. Otro día escribiré sobre él.
MEDIO SIGLO: ANTONIO SANTAELLA Y MARIO MAYA
Curiosa coincidencia: medio siglo que lleva Antonio Santaella dando clases de flamenco en Puerto Rico, la misma edad que tiene el grito de Mario Maya de 1976 ("Camelamos naquerar": queremos hablar).
Cincuenta años después, ese grito sigue vivo en 2026. Yo tengo 52 años: casi la misma edad que este grito y que la trayectoria de Antonio. Cuando Mario Maya presentó "Camelamos naquerar", yo tenía 2 años y 4 meses aproximadamente, y vivía en otra provincia: el País Vasco. No conocí a Mario Maya en persona, pero su grito me llega igual.
EL CIELO ESTRELLADO DEL GENERALIFE
Sin embargo, sorpresa de la naturaleza: el cielo en el Generalife quedó despejado y se veían las estrellas. Cuando yo ya vi las estrellas, dije que no iba a llover, y realmente no llovió. Estaba previsto en un principio y había posibilidad de suspender la obra. De hecho, creo que había asientos vacíos, pero era por el tiempo. Al entrar al coche tuve que poner la estufa porque sí que me pasé un poco de frío. Los asientos, por otra parte, sí que eran fríos.
UNA NOTA SOBRE LOS ASIENTOS
Una nota sobre los asientos: estoy acostumbrada a los espectáculos de Mérida (ya voy cuatro años) y se nota la diferencia: en Mérida hay asientos blandos. En el Generalife los asientos son duros y fríos. Según la medicina, pasar muchas horas sentado en asientos duros incrementa la presión sobre los discos intervertebrales, lo que provoca dolor lumbar, contracturas musculares y tensión en la columna vertebral.
Los espectáculos son largos (dos horas sin parar), y el asiento duro molesta bastante a la columna. Hay personas con problemas de salud de espalda, y esos asientos no son los más adecuados. Además, las entradas tampoco es que sean baratas: cada entrada costaba cuarenta y siete euros. Como nota de este relato, me gustaría que si esta entrada de blog llegase a los organizadores, pues que en esa comodidad de la silla pongan algo más blando para que las personas que se sientan estén en comodidad. Ya que Granada es ciudad finalista para ser Capital Europea de la Cultura en 2031 (la designación formal se conocerá en 2027, pero🍐 el Parlamento de Andalucía acaba de aprobar el 16 de septiembre de 2026 una declaración institucional unánime apoyando la candidatura), quiero dejar este dato añadido por si en algún caso este relato lo leyera alguien de la organización para que lo tuviera en cuenta.
MI CONCLUSIÓN: EL ESCENARIO COMO ESPEJO DE LA SOCIEDAD
El teatro como espacio donde se puede ver lo que la sociedad debería ser: un lugar donde nadie sea agredido por cómo viste. La ropa habla, y deberíamos escucharla.
DE LO QUE SOY Y DE LO QUE PUDE HABER SIDO
De pequeña quise ser cantante —ya con 16 años—, y me gustaba la danza clásica. Mi prima sí estaba apuntada a clases de ballet; era muy joven, 10 años tal vez. Yo quise hacer baile, pero no me dejaron, a pesar de verme llorar. Para mí fue una frustración. También quise dedicarme al canto: me llevaban a Italia para cantar allí, pero tampoco me dejaron.Eso sí, durante un tiempo estuve en bailes vascos y tradicionales, aprendí a bailar el aurresku, la jota y el fandango, y un baile de cintas, que al final hacia la bandera de la ikurriña.
Hace años no había tantas libertades como ahora: todo dependía de cómo te criaban.
Al único lugar al que llegué fue al coro de mi parroquia, cuando vieron mi voz para que fuera a Italia. Yo debía tener quince o dieciséis años. El director, que no se me olvida su nombre, Agustín Zubimendi, lo propuso. Agustín Zubimendi dirigió el Coro San Pedro Abesbatza de Zumaia (Guipúzcoa) desde 1988 (yo iba al instituto con un hijo suyo).
Soy diplomada en Mediación Cultural (artes escénicas, visuales y audiovisuales), pero a pesar de ello siempre estoy aprendiendo. Hacer este tipo de relatos o reseñas también me sirve para crecer yo misma. Y si este relato le sirve a alguien para que amplíe su conocimiento y saber , me doy por satisfecha.
Escribo esto sin papel, ni bolígrafo, ni máquina de escribir. Solo con la memoria, los catalejos que me llevo a los espectáculos para observar los detalles, y las ganas de contar lo que vi y sentí. Creo que he relatado bastante bien para no haber tomado notas en el momento. Quizá esa sea mi forma de ser bailaora, cantante, artista: relatando lo que otros hacen, guardando la memoria, siendo cronista de este arte que me hubiera gustado practicar pero que ahora vivo desde la palabra.
Fundadora del proyecto Africanas Por El Mundo. Mi nombre es María Carmen Ossa y mi pasión es la escritura y la literatura, especialmente las voces de la diáspora africana.
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©2025‑2026 María Carmen Ossa. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la copia, reproducción o uso parcial o total de estos textos sin autorización expresa de la autora.
Gracias por el respeto y por la lectura.






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